El género Bulbine, a pesar de la etimología de su nombre, que puede llevar a confusión, no es una bulbosa. Es una perenne, de hojas suculentas y lineares, originaria de Sudáfrica.

Esta planta en condiciones favorables tiene un rápido crecimiento, vegeta en forma de mata tapizante, y cada ejemplar puede llegar a cubrir aproximadamente unos 0.2 m2. En el otro sentido, alcanza una altura de unos 40 cm, aunque las flores despuntan en espigas por encima de la masa foliar, llegando a tener una altura total de alrededor de 80cm, las cuales se mueven gráciles al ritmo de la brisa.

Vegetativamente es una planta que disfruta ubicada a pleno sol, sus requerimientos hídricos son bajos y tiene una resistencia moderada a las heladas. Una de las características significativas de esta especie es su profusa y prolongada floración, que en climas templados va desde el inicio de la primavera hasta principios de otoño.

Viveros Sala Graupera cultiva dos variedades, el Bulbine frutescens y el Bulbine futescens “Hallmarck”, que a nivel de comportamiento y necesidades son similares, aunque “Hallmarck” tiene un porte sensiblemente más compacto. Pero la mayor diferencia entre ellas es el color de la floración, esta tiene la flor anaranjada con los estambres amarillos, mientras que la primera se caracteriza por su floración en un amarillo intenso.

 

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Es una especie muy interesante para determinadas ubicaciones como, por ejemplo, esta isleta de la calle Bosch i Gimpera de Barcelona, donde una vez implantada, luce ufana sin requerir importantes cuidados y ornamentalmente tiene un alto valor debido a su duradera y llamativa floración. La floración se puede potenciar con una adecuada poda de las inflorescencias marchitas para favorecer la aparición de nuevas flores.

A nivel compositivo, puede funcionar sola, como en el caso anterior, pero combina bien con otras suculentas y perennes como Kniphofia, Tulbalghia, Anigozanthos, Dianella, Gaura y Salvia, entre otras.